Espiritualidad

El suizo Christian Spanhi escribió hace 40 años “Las Alpujarras son el lugar del mundo donde el hombre encuentra razones para vivir”. Pero estas razones no perduran eternamente. La población vive fundamentalmente de una agricultura en decadencia, una ganadería que ha predominado de autoconsumo y una abandonada minería con un turismo en auge. Se vive una regresión demográfica desde principios de siglo (como característica rural), por esas difíciles posibilidades económicas comarcales, acentuadas por la filoxera que destruyó el viñedo alpujarreño y provocó una fuerte emigración.

En sentido inverso se ha visto como llegaron colonos mas o menos hippies, aunque la mayoría no perduraron por el paso de la moda, el trabajo duro y la convivencia difícil. Otros se han reconvertido en pequeños empresarios, artesanos que han montado bares, restaurantes o tiendas de antigüedades.

Si que ha perdurado Sierra Nevada como lugar de meditación. Será el hecho de que algunos de sus valles recuerdan a distintas zonas del Himalaya: paisajes áridos y con fuertes pendientes, terrazas abancaladas y casas con techos planos construidas en piedra. Distintos centros de retiro o desarrollo personal descansan a mas de 1.500 mts en la cara sur de la sierra:

Entre Soportújar y Pampaneira fundó el lama Yeshé el primer centro budista de España visitándolo el Dalai Lama en 1.982 y bautizándolo con el nombre de O Sel Ling, que significa “Lugar de Luz Clara”, punto de encuentro para el budismo de tradición tibetana.

El padre Peter, de origen chino, creó su centro de Tai Chí en el Cortijo de Cortes, camino de Mecina Bombarón. Desde el pueblo de Bérchules, al otro lado del barranco, se escuchaban los sonidos emitidos desde su era cuando realizaban sus ejercicios.

El monje budista Hôgen Yamahata, después de realizar numerosos cursos por toda Europa, eligió la Alpujarra como lugar para fundar su centro. Hay que subir andando durante una hora y media por un camino real para llegar desde el pueblo de Yegen a JIKO AN.

Un poco más abajo, ya en el valle, vemos como el centro agroturístico Alquería de Morayma, está especializado en fomentar la escucha, en acoger cursos de crecimiento personal, como un ejemplo de como se canaliza y se manifiesta esa enorme energía de Sierra Nevada.

Tradicionalmente Sierra Nevada ha sido un lugar de “encontrarse a sí mismo”, de detener el tiempo, de reflexión, de relajación. Fidel Fernández, uno de los primeros montañeros penibéticos escribió en 1.931 en su libro “Sierra Nevada”: “Aquí encontré bálsamos milagrosos que ayudaron a cicatrizar heridas del alma, que parecían incurables”.

Be Sociable, Share!

Diseño y programación: CalixSierra, Contenidos: Carmen Leal, Fotografía: Paloma Brinkmman y Mariano Cruz, Traducción: Miranda Ravetto. Política de calidad